Poesía hispanoamericana del siglo XX
Voy a analizar parte del poema “Número 20″ de Pablo Neruda. Este poema se incluye en el libro “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”. Antes de que se editara el libro, el poema número 20 se incluyó entre las cuarenta y dos colaboraciones que realizó el autor en la revista Claridad llevando por título “Tristeza a la orilla de la noche”.
Es una obra que escribió en su juventud con apenas 20 años pero es tan profunda que bien podría haber sido escrita por una persona llena de experiencias tristes en el amor.
Es un autor que no necesita presentación. Nació en 1904 como Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto y cambió legalmente su nombre por el de Pablo Neruda tomándolo prestado del poeta checo Jan Neruda, al que admiraba. Era chileno de nacimiento pero internacional por su obra y por su influencia en otros poetas. Recibió importantes premios como el Premio Nacional de Literatura, el Premio Lenin de la Paz y el más importante de todos, el Premio Nobel de Literatura en 1971. Murió en Santiago de Chile en 1973. Póstumamente se publicaron sus memorias con el título, “Confieso que he vivido”.
Reune en su trayectoria las principales tendencias de la poesía hispanoamericana del siglo XX. Su obra Crepusculario todavía tiene tintes modernistas, después va añadiendo tintes vanguardistas para finalmente cantar a la solidaridad y la fe en el hombre en libros como Tercera Residencia.
En la poesía que voy a analizar se nota mucha influencia del modernismo y pertenece a su etapa más intimista.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo. La noche está estrellada,
y tiritan azules, los astros, a lo lejos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche más inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como el pasto al rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosostros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Aunque este sea el último dolor que ella me causa.
Y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
El amor es el asunto único del libro. El amor con mayúsculas. Son dos formas de amor, el amor de manera física y sexual y el amor espiritual. El sentimiento determinante, además del amor, es la tristeza, tanto del protagonista como del ambiente en que se sitúa. El autor expresa la desesperación por la pérdida de la mujer que ama. Todo en el poema es nostalgia, melancolía, ausencia…que el poeta describe con facilidad, transmitiéndonos sus emociones. Juega, también, con los elementos de la naturaleza y los identifica con la mujer. Es una evocación constante del recuerdo hacia ella.
Como cuando dice: es tan corto el amor y tan largo el olvido, está transmitiendo lo maravilloso que ha sido amarla y lo triste y largo en el tiempo que va a ser olvidarla.
Al final del poema, cuando dice: aunque este sea el último dolor que ella me causa y estos sean los últimos versos que yo le escribo, es una despedida, le dice adios, aunque da a entender que quiere volver a empezar, teniendo muy claro, eso sí, que nada será lo mismo sin su amor.
No nos hace imaginar, sino que nos hace vivir, transmite al lector una imagen tan clara de sus sentimientos que sentimos las emociones que el describe como si fueran nuestros.
Utiliza un vocabulario sencillo, las palabras que utiliza son amables y tiernas. En esta obra se dan dos conceptos métricos diferentes, por un lado hay poemas que responden a una métrica regular en los que destaca el uso del verso alejandrino y en otros poemas vemos que el poeta rompe esta regularidad con total libertad. Utiliza paralelismos, reiteraciones, metáforas, similes y comparaciones.
Es un poema que me gusta mucho, además desde hace tiempo. Creo que encierra una gran sensibilidad y habla de unos sentimientos que en algunos momentos de nuestra vida no nos son extraños. Es una poesía que emociona. En definitiva, es muy recomendable porque un poco de romanticismo nunca viene mal.
